Náufrago III 2017-02-18T20:12:10+00:00

NÁUFRAGO III

CASTAWAY III


Decidí darme un tiempo y romper con lo que soy. Desmenuzar todo a mi alrededor antes de continuar desgastando mi destino. Inspirar profundamente y dejarme llevar como un pájaro por el viento en lo que decide volver a batir sus alas. Terminar con la guerra de palabras. Del daño que nos hacemos a turnos. La lucha constante con cada minuto de mi existencia, explicándome que no soy por nadie. No quiero ser la jaula, ni el centinela de nadie, prefiero cerrar un minuto los ojos para que escapes. Quise ser el impulso, el motivo que falta, la mano que tira de ti cuando no puedes más, lo que buscas cuando no queda te queda nada. Quería ser el charco que refleja una mirada en el camino. Empapar de alegría cada paso de aquel que camina cercano. Salpicarme de emociones, de miradas extrañas que no llevan a ninguna parte. Me escondo entre la gente y saco de mis bolsillos todo lo que un día quise ser y tener. Me quedé quieto bastante tiempo para esperar y hoy parto hacía ningún lugar.

Mis pasos no se cruzarán más con los que un día me acompañaron. Esta historia se almacenó en un libro al fondo, en la estantería del fracaso fortuito. Hoy parece que la historia es de otros que fueron felices por nosotros. Gasté más de lo que soy en alcanzar lo que siento a mis espaldas y lo que tenía se deshizo convirtiéndose en un barrizal más en el camino. Es el momento de dormir y volver a despertar con sueños renovados. Sentir el calor que emana desde lo más a dentro de mí. Me vaciaré de recuerdos, me limpiaré interiormente y dejaré correr lo que ya no necesite, como un río pule las piedras a su paso, como un nuevo reflejo en la mañana, como el hielo se deshace cada primavera, dejaré que el resplandor del sol vea lo que soy y solo se juzgue aquello que la sombra no puede ver y no me importe. El barro será mi nueva piel cuando la brisa roce las hojas.

Me levantaré de nuevo con dignidad y la conciencia que nunca supe domar. Despojarse de lo inútil como un suspiro en tiempos de abundancia, como un te quiero más otro cuando pierdes el sentido y el valor por constante. Quiero quedarme sin nada, para saber el volumen que ocupa cada recuerdo. Abandonarlo todo, sin importar lo que me lleve, porque la vida llena con solo vivirla. Desnudarse es limpiar el armario de por si acasos, donde nada es importante y la nada unida te hace fuerte.  Un camino recorre montañas y caminando sientes la esperanza de volver al lugar que te vio marchar. Decidí darme un tiempo en el que buscar por dentro, ver que aún queda algo de mí en todo esto. Renovarme, renacer, reusar sentimientos. Ser capaz de volver a sentir algo tan intenso como lo que un día sentí. Caminaré como si fuera descalzo y el tiempo fuera incontable, para sentir que lo que hago se marca dentro de mí. Arañando el tiempo que recuerdan las miradas, las voces que hacen eco en mi interior y ya no dicen nada. Hazlo y quema mis recuerdos, agótame el alma, déjame sin aliento.

Frótame fuerte la piel y deja que el agua se lleve su perfume. Deshazme el alma, sonríeme con tu mirada cada mañana. Acaricia mi corazón con tus palabras. Desanúdame sin darme cuenta y anúdame a ti. Rompe mis silencios y acalla los lamentos. Cobíjame en ti como a un fugitivo. Entra como una tempestad por la ventana. Atrévete a perderte en mí, atrévete a enamorarte cada día. Haz que me sienta en la cuerda floja, pónmelo difícil, hazme sufrir y ven después transformando mi desierto en un prado primaveral. Dame tus brazos, tómame entero y sin reservas. Comparte cada noche conmigo y si quieres márchate cada mañana, vuelve antes de que tu ausencia sea insoportable. Sentirás lo que no quisieron sentir, vivirás momentos que no quisieron vivir. Quédatelos y espárcelos por donde vallas. Compartiré lo que no quisieron de mí.

Buscando suspiros, ansiando deseos, alcanzando sueños que olvidados quedaron el en tiempo perdido. Comenzando con aquello que perdí, ignorando lo que nunca conseguí. Estiro la mano y alzo mis brazos, suspendidos en el aire, rogando ser hallados por alguien en el camino. Busco miradas en ojos ajenos, que animen mi espíritu, que alivien mi sueño. No miro atrás, de nada sirve, no hallo consuelo en aquello que no existe. Sí, me fui, te perdí y con ello parte de mi, pero a pesar de todo, aún sigo aquí. No entiendo de miedo, ni de dolor, ni del peso que provocan las ausencias. No busco consuelo, alejo de mi cuerpo todo aquello que daña mi ego, mi ser, mi entereza a la hora de emprender el camino, pues mis pasos recorridos solo son marcas en la arena de la playa de esta vida, que se borran con las olas de las mareas del tiempo. Añoro tu cuerpo, como recuerdo los suspiros que acariciaban mi nuca en las noches oscuras.

Me sacudo el frío que provoca el dolor del alma y remiendo mi sonrisa con caricias pasadas. Pero ya nada de eso queda aquí. Mido mis pasos, un pie, otro después y noto que avanzo, ¿hacia dónde? No lo sé, pero ¿acaso importa? Pues donde llegaré solo depende de la fuerza con la que me impulse, de la entereza de mi naturaleza, de la energía que no malgasté y ahora utilizaré. Mis hombros, hundidos por el peso de preocupaciones, doloridos y cansados, buscan en el futuro una especie de consuelo, que provoque fuego en mi cuerpo. Me moveré como lo hace el aire al acariciar tu cabello, al enredarse en el. Sigiloso, liviano pero hermoso. Me acercaré a lo desconocido, para alejarme de lo que me quiso, olvido quién fui y busco lo que soy, encerrado en este estrecho camino que me lleva, sin saber, a lo que debo ser. No olvido, no puedo, pues todo aquello forma parte de mi, se queda encerrado en el rincón vacío del cuarto donde dormía cuando era niño, para abrirlo en los días donde la fuerza me abandone y la tormenta me impida seguir. Un adiós, entre lluvia derramada por los ojos que miran tristes mi partir y encogen lo poco que queda de mi corazón enfermo. Lo curaré, lo juro bajo las estrellas que miran curiosas el pasar de los años y las vidas efímeras de los que moran en la faz de la tierra. Yo seré uno más, pero no uno cualquiera, encontraré aquello que la calma de mi anhelo desea, y miraré al frente, por siempre, distinguido y ansioso, pues aquello que dejé no ha de volver y el horizonte que se extiende ante mis ojos cansados, doloridos y asustados, me llena de promesas, que en otro tiempo fuero vanas, y juramentos que colman la ambición de mi maltrecho cuerpo y de mi rota alma.

Y aunque he caído más de una vez, y menos de dos me he levantado. Seré una roca que no podrá mover ningún viento. Liberación y mente firme serán mis banderas. Decidiré lo que quiero y haré lo que tenga que hacer. Ya no tiene importancia si lo hago bien o mal, he perdido el miedo. Debo levantarme y aprender a vivir de nuevo, y seguir viviendo. Alguien dijo,” las ganas de resistir ya son la mitad del éxito”. Tendré que estrenar corazón. Cuanto más sé, más fácil me es perdonar, la ignorancia es fuente de odio y yo no me voy a odiar, porque me conozco. No he sido valiente, es posible que aún no lo sea, pero he aprendido a distinguir lo que no me da miedo y lo que me hace fuerte. Seré hoja seca y volaré a la cima de la montaña, seguiré siendo una simple hoja, pero seré más alta que ayer. Volveré de una pesadilla, entre sudores y palpitaciones saldrá un grito desgarrador y volveré a la vida.

No todo es respirar, hay que sentir, y yo me levantaré y sentiré, te juro, me juro que lo haré. He caído con dolor, pero me levantaré ansiando la libertad. Por vivir sin mochila, ni cajas de mudanzas que guardan nostalgias. Volver a empezar es un lujo que no vuelve. Aceptar la vida como es, sí. Falta de valor para cambiarla, no. No hay lugares sin problemas, penas, tristeza o vejez. Quiero aprender, para dejar atrás mis miserias y llegar a comprender mi mente más allá de mi mente. Las cosas fáciles no entran por la puerta principal. Yo esperé demasiado de la vida, que es igual de malo que no esperar nada. He tardado mucho en querer recuperarme, y las consecuencias tardarán mucho en alcanzarme. Querer levantarme depende mi estado mental, si me he hundido, solo yo puedo remontar. Si no puedo seguir, no me juzgues. El futuro vive en mi imaginación, y seguro que no es como lo sueño. Quiero superarme y me da igual lo que esté por llegar, miro el ahora y lo comprendo. Este instante es la señal, nunca volveré. Me despedido de ciertos compañeros de viaje, solo mandaré yo. He malgastado el tiempo por no valorar la vida. Volveré con lo nuevo, y será bastante, si esto te parece poco, nunca tendrás bastante. Volverás a perderme y yo volveré a caer. Y volveré a renacer otra vez.